Vive y deja vivir…

Este es un lema de dos partes. Al abordar el alcoholismo, muchos nos concentramos en la última parte del lema, el “deja vivir”. Al habernos sentido tan responsables de las decisiones y acciones de otra gente, puede hacerse cuesta arriba otorgar a otros la dignidad de adoptar decisiones por sí solos y permitirles afrontar los resultados. Usamos este lema para recordar dejados en paz y “dejados vivir”. Así se benefician todos. Las personas en nuestra vida se benefician porque al fin obtienen el respeto que les corresponde como seres humanos. Ahora son libres de recoger los frutos de sus esfuerzos positivos y de cosechar las consecuencias de su comportamiento más destructivo. Sea lo que sea que decidan hacer, al ocupamos de nuestros propios asuntos y salimos del camino, permitimos que otros sean lo que son. Al mismo tiempo nos liberamos de todo tipo de cargas ajenas. Nosotros tenemos también la oportunidad de encaramos a nosotros mismos.
Aquí entra la otra parte del lema, el “Vive”. Muchos hemos sufrido mucha negligencia como resultado de la enfermedad familiar del alcoholismo, gran parte de ella con respecto a nosotros mismos. Distraídos o consumidos por los problemas de otros, descuidamos nuestros cuerpos, almas y espíritus. En recuperación aprendemos a encontrar el camino para satisfacer nuestras necesidades no reconocidas o satisfechas en el pasado. Este lema nos alienta a realizar esfuerzos especiales para tratarnos bien. Nos recuerda que forjar una vida para nosotros mismos, independientemente de lo que hacen o dejan de hacer otros, debe convertirse en la máxima prioridad. Los demás no son los únicos que merecen nuestro respeto. Nosotros también merecemos tratarnos con dignidad. Tenemos el derecho de “Vivir”, y es por cierto nuestra responsabilidad hacerlo.
Cuando pensamos que ya no hay opciones y que nada funciona como esperamos, cuando no sabemos qué hacer o no podemos imaginaré lo que se puede hacer, podemos “Soltar las riendas y confiar en que las cosas saldrán como tengan que salir…y que no tenemos el poder sobre otros, uno cambia cuando él toma la decisión de cambiar…”